CARRETERO, Mario. Tres sentidos de la historia

Reseña de la siguiente  referencia bibliográfica:

 

CARRETERO, Mario. Tres sentidos de la

historia, en: Documento de identidad la

construcción de la memoria histórica en

un mundo global, Buenos Aires: Paidós,

1ra Ed., 2007, Pp: 33 – 56.

Documento de identidad la construcción de la memoria histórica en un mundo global

 

Palabras Clave: sentido de la historia, pasado, historia académica, historia escolar, historia universal, transposición didáctica.

Mario Carretero es Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, es Catedrático de Psicología Cognitiva en la Universidad Autónoma de Madrid e Investigador en FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) -Argentina, realizó su formación doctoral en España y postdoctoral en Canadá y Estados Unidos, en cuyas universidades ha sido profesor invitado, así como en otras universidades europeas y latinoamericanas, el Diploma de posgrado con opción a Especialización en Constructivismo y Educación; el Diploma Superior en Necesidades Educativas, Prácticas Inclusivas y Trastornos del Espectro Autista y el Diploma Superior en Enseñanza de las Ciencias Sociales: construcción del conocimiento y actualización disciplinar; el curso de posgrado Materiales Didácticos: Lenguajes y mediaciones para la enseñanza, ha recibido la Beca Guggenheim y la Visiting Scholarship del Rockefeller Center for Latin American Studies (Harvard University) para realizar investigaciones en el campo de la enseñanza de las Ciencias Sociales y la Historia.

 

El autor es claro en la exposición de su tema al indicar una de las formas en que la historia se le otorgan sentidos que la hacen apta para ser consumida por el ciudadano, en particular las representaciones que se le crean desde la escuela, en la sociedad y desde la academia historiográfica.

 

Una de las ideas que validan esta hipótesis es la omnipresencia del pasado. El pasado se encuentra en el diario vivir de los sujetos, la historia como pasado se enseña en los museos, con las estatuas, con las monedas, con los próceres de la independencia, a lo que pocas veces se le comprende, por eso Carretero habla de que esta cara de la historia aunque parezca algunas veces seductora e interlocutora, tiende a ser ambigua puesto que puede asimilar lo auténtico a lo antiguo, ser vista en el pasado pero interpretada por el presente.

 

En un segundo apartado el autor evidencia tres representaciones del pasado, primero el registro de la historia en la escuela, la historia cotidiana como elemento de la memoria colectiva y la tercera representación desde la historia académica, la historiografía, de las cuales infiere que estas se contradicen pero también conviven en la construcción del sujeto, que se manejan desde la subjetividad, es decir desde los esquemas conceptuales, de causas y tiempos, desde las emociones, de la identidad colectiva que se crea en los primeros años del infante; en cuanto a la historia académica, este autor nos introduce a un nuevo concepto donde explica que ésta es garante de contenidos escolares transpuestos didácticamente, indicando como a la enseñanza de la historia se le da una adhesión emotiva con los símbolos y relatos de la identidad nacional en detrimento del pensamiento crítico, donde se le da prioridad a determinada información sin explicar lo que hay detrás de dicho contenido.

 

En el tercer acápite de escuela universal e historia nacional, explica cómo se inscribe el recorrido de la historia en la historia de la escuela, mostrando la forma en que escuela e historia llegan a integrar la formación cognitiva y emotiva para delinear un perfil identitario de los ciudadanos desde su infancia. Los ideales que se estaban gestando desde el siglo XIX sirvieron para la enseñanza de la historia, se tomaron como base del proyecto de aculturación destinado a crear Estado-Nación, la trasmisión de valores, como la enseñanza de la lealtad, la estandarización de una sola lengua y el patriotismo en efecto lograron moldear un prototipo de ciudadano; pero el exceso de romanticismo llevo a la hipertrofia de los nacionalismos dándose un ruptura entre los ideales universales y nacionales.

 

Ésta situación se evidencio con las guerras internas en cada nación, esto va ocasionar una discusión dentro de la disciplina histórica la cual hace una reconversión narrativa de sus métodos y procedimientos que se va pensar más en las nuevas identidades, definiendo grupos y categorías conceptuales, originando otros nacionalismos que se presentan con rasgos propios en la construcción de identidades.

 

Carretero siendo consciente de esa ruptura entre los ideales de la ilustración y el romanticismo habla de cómo se da el reacomodamiento en la escuela. En el cuarto presupuesto menciona la historia dentro de la construcción de imaginarios nacionales, aquí los objetivos con los que se planea la enseñanza de la historia en la escuela corresponden al ámbito de la socialización, sin desligarse del elemento identitario, dichos objetivos responden al marco estatal, lo cual choca con la dependencia institucional que la escuela tiene del Estado.

 

Al respecto el autor menciona una propuesta teórica tomada de Chevallard, que sigue en proceso de construcción, la transposición didáctica, que es enseñar los contenidos escolares utilizando métodos de didáctica, para que los contenidos sean asimilados por estudiantes de diferentes edades y niveles de aprendizaje, tal propuesta puede acarrear unos contras como la simplificación de los contenidos y la posible deformación de la disciplina a lo que Mario Carretero aconseja que es preferible correr el riesgo.

 

Deacuerdo a la exposición de Carretero, quiero añadir y particularizar para el caso de la enseñanza de la historia en Colombia y las Ciencias Sociales que ésta ha perdido espacio en los colegios porque buena parte del tiempo se pierde en procesos evaluativos y administrativos que intentan demostrar en qué nivel cognitivo se encuentra el estudiante, a esto se le suma los medios de comunicación que también han tergiversado la enseñanza de la historia, y con esto me refiero a que trasmiten noticias como si interpretaran la historia.

 

Los contenidos que aparecen en textos actuales siguen desactualizados contando historias de héroes y no invitan a reflexionar sobre el pasado, se evidencia una clara separación entre lo que se publica, lo que se descubre en la academia y lo que se debe enseñar en la escuela, es de entender ese sentimiento de frustración de un maestro que está recién graduado y tiene que enfrentarse con la enseñanza de los lineamientos curriculares que ya están estipulados.

 

Por eso no me parece descabellada, ni riesgosa la idea de una propuesta de transposición didáctica que le permite al docente plantearse nuevas expectativas con el educando; aun así no dejo de imaginar el día en que el Estado observando este mundo globalizado replantee loscurrículos escolares y fije programas claros sin caer en partidismos y doctrinas obsoletas, donde se muestre que la enseñanza de la historia se construye por medio de procesos, que alrededor de un acontecimiento confluyen diferentes sectores de la “sociedad” y que conocer dichos procesos es clave para entender muchas de nuestras problemáticas actuales.